Para el mí, el destino sólo está escrito cuando llegas a dónde vas
Durante estos meses la experiencia de encontrarme en una empresa que está
quebrada, la mantiene la corrupción como una justificación de obtener fondos
estatales porque todos sabemos que van a terminar por cerrarla y empezar a
consultar gentes, trasladándome por toda la ciudad después que salgo del
trabajo es complejo.
Consulto por recomendación además de hacerlo como servicio. Antes de
comenzar estoy expectante, tanto o igual que la persona que espera que empiece
a hablar. No sé qué voy a decir, pero cuando comienzo a hablar experimento una
serie de sensaciones entre las que se destaca el asombro. Cómo es posible que
adivine todo lo que digo y que mi interlocutor reafirme con palabras o moviendo
su cabeza. Estoy entre asustada, maravillada y confundida. Me escucho pensar una
y otra vez, quién soy, quién coño soy.
Ahora entiendo la actitud de la primera persona a quién ayude. El encuentro
fue extraño. Una amiga de la escuela me presenta a la señora y mientras nos
presentamos, escucho una voz que empieza a hablarme y otra voz que salió de mi
dice, señora voy a ayudarla, pero yo estaba pensando, cómo la voy a ayudar, no
te metas en pedos Martha, tú no la conoces, tienes tus propios problemas.
Cuando la consulté la primera vez, debí ser muy asertiva porque hubo varias
veces. Ella comenzó a cambiar, salir de su estado de luto ocasionado por perder
al amor de su vida, como le decía.
Ahora rememorando su historia siento esa emoción de ella. Lo conoció a los dieciséis,
era un familiar lejano. Mayor que ella. Con los años le llamaba su amor platónico.
Tuvieron que pasar treinta años para que un rencuentro los uniera y terminaran
casados. Pero la experiencia duró muy poco tiempo, él murió. Después ella
también deseo morir hasta que yo le dije de un evento que ya había vivido en el
pasado y que en el presente la volvería a retar como un juego de la vida para
obligarla a desear vivir. No me dijo nada, yo tampoco entendí. Ella grababa las
conversaciones después yo no recordaba nada.
La experiencia se terminó el día que se agudizaron las lluvias, por allá en
diciembre del año 99, exactamente el quince. Me llamó y mientras me decía, que
lo que estaba sucediendo yo lo había dicho y estaba grabado, las dos nos
quedamos mudas por un instante. Yo pensando en el miedo que me generaba saber
lo que pasa y ella porque también dije algo que no sería muy bien esperado y la
afectaría.
Ahora pienso que ese primer evento, me distancio de la experiencia
que había comenzado años antes, descubrir que era alguien más. Lo supe porque
meses después me abordó un amigo de ella, quería escribir un libro sobre mi
experiencia y me comentó que se había espantado cuando se dio cuenta de lo
asertivo que era lo que decía.
Frente a esta señora, amiga de la amiga de la amiga que quiso que la consultara. me parece banal lo me pregunta, no creo que esta deba ser el tipo de consultas que quiero tener. Le preocupar pasar
unas vacaciones en una isla en el país, su esposo no podía ir y ella quería
saber si tenía otra relación. Al principio sólo le dije que no, estaba muy comprometido
con su trabajo de gerente en la estatal petrolera. Pero después de ella
insistir en que le dijera la verdad, la otra Martha salió diciendo que habría
muchos problemas en el futuro en esa empresa y que cambiaría y él perdería su
empleo.
Al final de ese año 2002, el presidente despidió treinta mil empleados, algo nunca
visto. El inicio de lo que sería un desastre de magnitudes incalculables.
Los recuerdos saltan en mi mente como las cotufas en la sárten caliente. Cómo vivir sabiendo lo que va a pasar, cómo no tener dudas si soy
responsable porque lo sé o sólo hay una razón por la cual lo sé que hasta ese
momento desconocía.
No olvido aquel chico, primo de una amiga. Después de varios meses entendimos
lo que le decía. Un familiar tuyo morirá por agua. Murió el día después que se
agudizó la tragedia en Vargas, se lo llevó la corriente mientras escapaban de
la casa. Semanas después lo vi mientras visitaba a mi hermana, estaba buscando
a su mamá.
Después viví con una gran angustia porque cuando mi tío me consultó, me
enteré de que moriría. Estuve angustiada alrededor de siete meses. En ese
tiempo me enteré de que moriría por agua. Con su ley de política habitacional
sacamos la casa de mamá. Ya estaba pagada. Todas las semanas le decía que
arreglara los documentos hasta que un día me preguntó si él moriría. No le
respondí. Un fin de semana que estuvimos juntos en la finca, mi tío me buscó
para conversar, pero yo lo rechacé, tuve miedo de que se me saliera que sabía
que él moriría.
Cuando me llamaron diciéndome que consultara porque él estaba perdido,
estallé en llanto, sabía que había muerto. Mi primo al otro lado de la línea
también lo confirmó. Se había suicidado tomándose unas pastillas. Se fue a la
playa y después de tomárselas se metió al mar. Se ahogó en la orilla.
Cuando me dice que soy muy afortunada, sólo sonrío sin asentirlo, nadie
sabe lo que conlleva vivir con una capacidad extrasensorial….

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